domingo, 31 de diciembre de 2017

Y ahora... camina.


Hoy dejamos atrás un nuevo año y ya van unos cuantos desde que en una tarde de 2013 decidiese comenzar a escribir partes de mi vida en este blog. Ahora miro atrás y veo todo lo que ha cambiado… tantas cosas, tantas personas.

Y es que, personas que creí que serían para siempre, terminaron convirtiéndose en grandes desconocidos. Aprendí que lo que hoy tienes, quizás mañana no. Que los que están, de golpe, se pueden ir.

Ya me lo dijeron hace algún  tiempo…
Crecer, quizás, es un poquito tener que aprender a despedirse;
de alguien o de algo,
qué sé yo.

Disfruta el momento.
El aquí.
El ahora.
Las 24 horas de un día,
que nunca volverá a ser el mismo,
que no se volverá a repetir.

Hay quienes cambiaron y nunca más fueron quienes eran, quienes lograron mejorar y alcanzar sus objetivos, quienes alcanzaron su sueño porque lucharon por ello, los que a pesar de todo permanecieron, quienes están a mi lado y siguen brillando y siendo magia a pesar del tiempo y de los años. Hay quienes merecen la pena porque en el mundo sigue habiendo gente maravillosa. Y son con esos, al fin y al cabo, con quien debemos quedarnos.

2017 ha sido un año bonito.
Un año en el que he conseguido muchísimos objetivos a nivel personal y profesional. Un año en el que he cumplido todo lo que me he propuesto y en el que he cerrado la boca a todos aquellos que pensaban que no iba a poder. Un año en el que he mejorado mucho como persona y he cambiado cosas de mi que no me gustaban.

Mi lema al empezar el año fue
“Podemos, y además con todo(s)”
Y he podido con todo y con más.

 “Y ahora… camina.” será el lema que me he propuesto para mi 2018, un lema que para mí significa no quedarme quieto, no dormirme y conformarme con las cosas que he conseguido hasta ahora, seguir avanzando y mejorando, seguir caminando para que 2018 sea tan bonito (o incluso más) que este año que hoy termina.

Os deseo lo mejor.
Y espero que tengáis un muy feliz año nuevo.